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Cien Historias, Cien Extraños

Ritual
El cielo y la tierra deberían verte, querida, en ese estado de plenitud. Enamorada y revuelta, con el viento entre los tantos centímetros de tus piernas. Y hasta el núcleo de tu vientre, que despacito te marea, volviendo vidriosos tus ojos y entrecortándote la respiración. Tan al borde de la risa, muy cerquita de gritar, vas viajando, vagabunda, por el sinuoso camino de sus costillas. Y flotás a la deriva en la constelación de sus lunares. Llorando de alegría, cedés a la ceguera. Te envolvés en telas de colores y tu canción favorita tarareás. Armás un castillo con altas montañas para que lo protejan y, en el medio del bosque, peligrosas criaturas a tu mando esperan, dóciles y fieles, que las ordenes más dulces tus labios pronuncien. Sin que se extienda lo innecesario, o dure un suspiro, tu aventura a su fin llega y el porqué estás ahí no lo entendés. Tal vez nunca lo sepas. Agotada decidís levantarte y la marea te lleva, llueve sobre tu piel una inmensa cantidad de estrellas. L…

Cien historias, Cien Extraños

Ceniciento encanto
Penurias y rosas
Ceniciento encanto
Aspiro
Se enciende
Exhalo
Se pierde
Oscuro el aire
Rastros en grises
Anillos en el viento
Pútrido interior
Allá va
Todo este presente
Se estanca
Un futuro
Inerte entre mis dedos
Balanceándose desaparece
Desarma locos
Intentos de ira
Cala profundo
En la quietud
Anochece en mis párpados
Finaliza mi día

Cien Historias, Cien Extraños

Los sentidos que perdí
El distante chapoteo
Que escucho en colores
Gris, azul y verde
En un paisaje sin flores

Me encuentro esperando
Alguna respuesta
De esas terribles
Las que jamás llegan

Veo sonrisas
Y quiero la tuya
Más que cualquiera
Pero se la dedicas a ajenas

Personas que te tienen
Que no te aprecian
Todas las que te tuvieron
Sin sufrir tu ausencia

Mil paredes nos separan
Y otras tantas me recuerdan
Que tu silencio forma
Canciones que llegan

Como chapoteos en colores
A mis oídos sordos
Dicen que no significo
Acribillándome con su estribillo

El corazón que envolví
Para que te acompañe
Volvió arrastrándose
Sin fuerzas

Será que lo olvidaste
No sé si lo tiraste
Tal vez sin darte cuenta
Quizás no lo encontraste

Y ahora los chapoteos
Me aclaran tu respuesta
Que no llegaba
Ni escuchaba

Dice
que no me quieres
Aunque
como loca te quiera

Cien Historias, Cien Extraños

Nostalgia
De ayer recuerdo
Que entre estragos
Busqué tus ojos
Encontré tus labios

Con movimientos inconclusos
Y algunos reproches
Me alejé de intrusos
Como en tantas otras noches

Un palpitar plateado
Me devolvió a tus brazos
Mas no sentían mis manos
Aquel calor emanando

En suplicio gimiendo
Por tan dolorosa tentación
Me arrasa el cuerpo
Y penumbra mi corazón

Cien historias, Cien extraños

Dos estaciones

Y que las olas nos amparen
cuando la arena nos ahogue
granulada y helada
bajo un sol sin nubes

Arrástrate hasta el agua
salina piel
labios cortados
fatiga y sed

En tu mar me perdería
hasta que el otoño termine
incluso cuando las hojas
tramposas, no marchiten

De azul te tiñe el cuerpo
frío mi corazón
¿Es este lugar un paraíso,
para considerarte mi Dios?

Cuando el fondo sea denso
y la calma invada
pasemos el invierno entero
en este mar de nada

Cien Historias, Cien Extraños

Tu respuesta
“¿Va a llover?” Apreto enviar y sigo caminando hasta el destino fatal de hacer fila para el colectivo. Miro al cielo, como queriendo responder a la pregunta que hice, pero hay un par de árboles que me tapan la visión. Eso y los edificios, los cables y que no veo bien. Hay un aroma raro en el aire. No es a quemado como siente la señora que tengo al lado. Un vecino prende fuego partes de muebles viejos y disfruta tirándole basura que encuentra por ahí; avivando las llamas. El humo negro asciende, sin embargo sé que no es eso lo que huelo. Mi teléfono no sonó, asumo que no hay respuesta. Busco el olor. No es como piensa el señor de adelante, que contempla con asco la mosca que se da un festín con la bolsa de basura abierta en medio de la vereda. ¿Cómo explicarle al hombre y a la señora que hay otro aroma a mí alrededor? Pareciera vainilla; impregnado en mi pelo. Cuando llega el colectivo, a pesar de venir vacío y nosotros no ser más de cinco personas, las otras cuatro se de…

Mírame - Capítulo 7

Capítulo 7
Cuando vas a pedirle consejo a tus amigos vas a toparte con dos clases de ellos, tienes al primero que dirá exactamente lo que quieres escuchar y al segundo, que expresará sus opiniones tal cual son sabiendo incluso que algunas palabras podrán herirte. La diferencia es clara, cualquiera puede llenarnos de dulzura, es fácil, pero querernos y decirnos la verdad aunque duela, requiere mucho esfuerzo. —Cuaderno de notas de Kiki
Cuando Eli terminó, un estridente “qué” de Samanta le dio un giro a nuestra conversación. Mi cerebro parecía haberse trabado y alcancé a entender que Stefanye estaba en camino y en comunicación con su hermana, quien le advirtió de la clara ausencia de Mar, así que pasó por su casa sólo para ver a la chica subir valijas al auto de su madre. Era cierto. Mar se iba a España. Y sólo yo sabía. Lo que siguió fue una especie de alboroto entre Tony, Eli y las chicas. ¿Cómo era que Marlene se marchaba y nadie tenía ni la más mínima idea? Esa era la pregunta que se hac…