Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2014

Cien historias, cien extraños

Acecho


Echó un vistazo sobre su hombro. Allí estaba, justo detrás de ella.  Siguió pedaleando, todavía corría por sus venas la adrenalina del robo de aquella bicicleta. No quería sonreír, pero lo hizo. Gotas de sudor bajaban por su sien, y su respiración entrecortada ahora estaba más agitada, puntos negros brillantes nublaron su visión. Siguió moviendo sus piernas, no podía frenar su carrera, no ahora. Las farolas de la calle apuntaban su luz hacia ella como flechas de arquero, pensó que su única misión era la de matarla. Apretó sus ojos con fuerza y los abrió justo a tiempo. Esquivó autos y subió a la acera, nunca bajando el ritmo. En la entrada de aquella casa amarilla y con el corazón a punto de salirse de su pecho, lanzó la bicicleta a un lado, obligando a seguir con esfuerzo sobrehumano a sus piernas. A esta altura, su otro enemigo llenaba de ruido las silenciosas calles en su búsqueda. Volvió a mirar hacia atrás, comprobando que su mayor problema le pisaba los talones. Su sudor …

Cien historias, cien extraños

Formalmente presento mi nuevo juego. Mi mente suele atropellarse a sí misma con ideas y pequeñas historias. Mi meta es cien, por ahora, y son de todo tipo y género. Cien historias, cien extraños, con ustedes!


Ojalá fuera insomnio
Él sabía lo que venía y no quería pasar por eso. Recordaba exactamente dónde se había quedado en aquel lugar y le dio miedo. Sin notarlo, se quedó dormido y despertó. La guerra se desataba a su alrededor, pero como siempre sucedía, tenía unos pocos segundos de tiempo congelado donde podía evaluar la situación y su próximo accionar. Esta vez era la peor de todas las que podía recordar. Tantos caídos. Una larga espada enfilaba derecho a su tórax, tan cerca del corazón… Una muerte segura. El sudor frío que comenzaba a formársele en la sien solo servía para recordarle que todo era real. ¿A dónde iría? ¿Izquierda, derecha? ¿Movería velozmente su propia arma y derribaría la del enemigo justo a tiempo? Los escasos segundos terminaron y no pudo deliberar más. Sintió d…