Cien historias, Cien extraños

Dos estaciones

Y que las olas nos amparen
cuando la arena nos ahogue
granulada y helada
bajo un sol sin nubes

Arrástrate hasta el agua
salina piel
labios cortados
fatiga y sed

En tu mar me perdería
hasta que el otoño termine
incluso cuando las hojas
tramposas, no marchiten

De azul te tiñe el cuerpo
frío mi corazón
¿Es este lugar un paraíso,
para considerarte mi Dios?

Cuando el fondo sea denso
y la calma invada
pasemos el invierno entero
en este mar de nada

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